lunes, 4 de mayo de 2015


III. Credo:
“Si tuviera que aconsejar a algún escritor… yo le diría simplemente lo siguiente:
lo invitaría a manosear lo menos posible su obra… Llega un momento en que uno
descubre sus posibilidades: su voz natural, su ritmo.” (Borges, 1967-1968),
partiendo de estas palabras y sensato consejo, se puede decir que, cabe aplicar
en el arte de escribir la siguiente tarea: “Cuando escribo algo, procuro no comprenderlo…
intento olvidarlo todo sobre mí.” (Borges, 1967-1968).
Complementando lo anterior en la voz de Borges: “…Para comprender la mayoría
de las palabras, hemos de olvidar el hecho de que sean metáforas”, es así como
se puede tomar esta lección y aplicarla para que el lector pueda “intuir la
implicación” del texto en el cual se esta aventurando, y más allá de las palabras
que propone el autor dar paso a la imaginación, se retoma aquí las palabras de
Borges: “Cuando escribo no pienso en el lector… sino que pienso en lo que quiero
transmitir… sólo podemos intentar que el lector imagine…
sólo creo en la alusión.” (Borges, 1967-1968).
Este credo esta relacionado con el hecho directo de escribir, de crear y conservar
ese hilo invisible que liga al lector y a la obra, es una pauta medible y un criterio
para que, el que pretende ser escritor, lo tome para si.
Los poemas que se relacionan con este credo son: Poema de los Dones, El
Remordimiento, Límites, Ajedrez, Borges y Yo, El Aleph:

• Poema de los Dones:
“Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche…
…Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría…
…De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines…
…Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas…” (Borges, Poema de los Dones)
Para el credo propuesto, en este poema se hace una clara “alusión”, en donde da
cabida a que el lector analice e interprete, creando así criterios y conceptos que
enriquecen la obra y abren caminos para la literatura.

• El Remordimiento:
“…Mi mente
Se aplicó a las simétricas porfías
Del arte, que entreteje naderías.”

• Límites:
“…Son lo que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.”

• Ajedrez:
“También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) De otro tablero
De negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.”

• Borges y Yo:
“Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los
juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y
tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del
olvido, o del otro.”
El autor muestra como permanentemente se reconstruye, y parte de su
experiencia previa para develarse nuevos caminos, él se entrega a la otredad de
manera consiente, pero dejando en el aire el sabor de lo perdido.

• El Aleph:
“Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero
este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad.”

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