miércoles, 29 de abril de 2015
II. Credo:
“Creo que he alcanzado, si no cierta sabiduría, quizá cierto sentido común. Me
considero un escritor. ¿Qué significa para mí ser escritor? Significa simplemente
ser fiel a la imaginación… Cuando escribo un relato, lo escribo porque creo en él…
como uno cree en un sueño o en una idea.” (Borges, 1967-1968)
Algo muy significativo y revelador que Borges expresa: “Me considero un escritor”,
lo cual brinda un paisaje revelador de lo que verdaderamente es importante,
apostarlo todo, quizás marchando contra el canon (pero no en el caso de Borges),
por dar valor a lo que se cree, a ese llamado, ese ignis interior.
Borges cuenta que en un inicio, el intento “disfrazarse” por el temor que le daba
pensar que sus ideas fueran simples o superficiales, pero este intento fue un
fracaso, ya que sepulto sus ideas debajo de múltiples “estilos artificiosos”, para
advertirnos y librarnos de este común error, Borges manifestó las siguientes
palabras: “Cuando escribo intento ser leal a los sueños y no a las circunstancias.”
Los poemas que sustentan este credo son: El Hacedor, Borges y Yo, Límites, El
Aleph:
• El Hacedor:
“…Otra cosa no soy que esas imágenes
Que baraja el azar y nombra el tedio.
Con ellas, aunque ciego y quebrantado,
He de labrar el verso incorruptible
Y (es mi deber) salvarme.” (Borges, El Hacedor)
• Borges y Yo:
“…Yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa
literatura me justifica…” (Borges, Borges y Yo)
• Límites:
“… Hay, entre todas tus memorias, una
Que se ha perdido irreparablemente;
No te verán bajar a aquella fuente
Ni el blanco sol ni la amarilla luna…
…No volverá tu voz a lo que el persa
Dijo en su lengua de aves y de rosas,
Cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
Quieras decir inolvidables cosas…” (Borges, Límites)
• El Aleph:
“…Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la
invención de razones para que la poesía fuera admirable…
…Vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos
los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la
tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos
habían visto ese objeto secreto y conjetural…” (Borges, El Aleph)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario