miércoles, 6 de mayo de 2015
V. Credo:
“…Para crear un gran libro, quizá lo único necesario, fundamental y sencillísimo,
sea esto: debe de haber algo grato a la imaginación en la estructura del libro.”, “…Creyendo que el verso libre era más fácil que las formas sujetas a reglas… Evidentemente, lo importante es lo que hay detrás del verso.” (Borges, Credo del Poeta)
Beber un poema y embriagarse en él, descubrirse girando alrededor de sus
metáforas recreando los momentos del poeta, volverse uno con él, vivirlo más allá
de su apariencia, mirar su alma, descubrir la propia y simplemente maravillarse.
Los cuentos sujetos a este credo son: El Aleph, El Inmortal:
• El Aleph:
“El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico
estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos)
era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del
universo.”
• El Inmortal:
“Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran
la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal… Pensé en
un mundo sin memoria, sin tiempo… Le pregunté qué sabia de la Odisea. La
práctica del griego le era penosa; tuve que repetir la pregunta. Muy poco, dijo.
Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la
inventé.”
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